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  El Catoblepasnúmero 5 • julio 2002 • página 16
polémica

Carta abierta a don Felipe Giménez Pérez indice de la polémica

Montserrat Galcerán Huguet

La autora, catedrático de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, responde al artículo publicado por Felipe Giménez sobre Gabriel Albiac

Estimado Sr. Felipe Giménez Pérez

En primer lugar debo felicitarle por su habilidad en introducirse en el correo ajeno, acceder a e-mails que no están dirigidos a Vd., sino al destinatario de la cuenta, hacerlos públicos y protegerse bajo el supuesto de que están siendo difundidos con profusión por Madrid, cosa que es la primera vez que llega a mis oídos, siendo como digo la destinataria de la misiva.

En segundo, quiero felicitarle por el uso que hace de ella pues, siendo por su contenido una constatación de la perplejidad y malestar que causa a sus amigos la deriva reaccionaria del profesor Albiac, Vd. la usa como muestra de autoridad de la incomprensión por parte de sus viejos amigos intelectuales, del carácter auténticamente marxista, materialista y, se supone que liberador, del viraje de dicho profesor. Siento enterarme tan tardíamente de que la COPE es un espacio de libertad, de que escribir en El Mundo y gozar de la amistad de P. J. Ramírez le hace a uno correr riesgos evidentes, dada su lucha y su compromiso por liberarnos de la dictadura socialista llevándonos al caudillaje pepero, de que el ataque a la autoridad palestina supone una contribución importantísima a la lucha contra el terrorismo que, sólo por un azar desgraciado, es liderada por el Sr. Bush.

Espero que investigaciones materialistas sobre la relación entre la economía y el poder, que indudablemente estarán ya sobre el escritorio del Sr. Albiac, pongan de relieve el protagonismo incuestionable que compete a la Administración norteamericana en la defensa de nuestras vidas. Estúpidos seremos si, aún después de tal lección de lucidez, persistimos en nuestro empeño de defendernos a nosotros mismos en vez de entregarnos con todo el fervor de nuestra mente a la acción liberadora del nuevo jefe.

En tercer lugar lamento no compartir su alborozo por la coherencia de la deriva del mencionado profesor. Siento tener que decirle que he estado muy cerca de él durante varios años, que he sufrido castigos inmerecidos por su desidia, ignorancia y falta de responsabilidad en el desempeño de sus tareas como docente, que a día de hoy me avergüenzo cada vez más de haberme podido contar entre la gente que ha depositado su confianza en tan mezquino personaje, sólo preocupado por su narcisismo físico e intelectual y felizmente satisfecho de haber traicionado todo aquello por lo que tanta gente ha luchado con riesgo de sus vidas. Y no me refiero a los pedantes y petimetres del PSOE que tan poco hicieron, ni a los niños ricos que jugaban a la revolución, ni a los escribientes orgánicos de los «media», ni a los imbéciles profesores de Instituto arrebatados por la verborrea vacía y fascista del declinar de Occidente ni a los sindicalistas empachados de sindicato de clase ni a los tercermundistas ingenuos. Me refiero a tantos y tantos militantes viejos y nuevos que siguen luchando por abrir espacios de libertad sin acceder a la COPE, que entregan una pequeña parte de su poca renta para que puedan imprimirse folletos, manifiestos, libros y artículos de difusión alternativa, que ocupan tiempo en su trabajo militante para que las ideas circulen y las gentes puedan unirse en luchas comunes. Sólo ellos hacen posible que no nos ahoguemos bajo el peso lúcido y al parecer, necesario de la corrupción maniquea. Lo siento, Don Felipe, no es que no les entendamos a Vd. y a Gabriel Albiac porque sigamos siendo unos progresistas trasnochados, es que conocemos demasiado bien a los intelectuales fascistas de los años 30, con su rotunda crítica del parlamentarismo, su elitismo de clase, su rechazo de cualquier movimiento revolucionario real y su desprecio por la intelectualidad de masas, para que puedan engañarnos.

Atentamente.

En Madrid, 17 de junio de 2002
Montserrat Galcerán
Catedrática de Filosofía de la UCM
[texto recibido y publicado el 27 de junio de 2002]

 

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