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El Catoblepas, número 42, agosto 2005
  El Catoblepasnúmero 42 • agosto 2005 • página 20
Polémica

Crítica a la crítica de la crítica indice de la polémica

Ramón Cotarelo García

Respuesta a José Manuel Rodríguez Pardo

Lo que sigue es una nota a pie de página de un libro sobre la izquierda que se publicará en breve, con un par de párrafos añadidos que allí estarían fuera de lugar pero no aquí.

Utilizo la distinción de Kenneth Pike (Emic-etic) a la que, con razón, tan aficionado es Gustavo Bueno porque uno de sus discípulos o seguidores, José Manuel Rodríguez Pardo, que me vapuleó por una crítica que publiqué sobre el libro de su maestro acerca de la izquierda, sostiene que no la entiendo. Como si fuera difícil. En realidad, afirma que no he entendido nada de la obra. Es posible; nadie puede estar seguro de entenderlo todo siempre, y sería petulancia por mi parte sostener lo contrario. Pero, en el caso de que así fuera, el refrito publicado por el señor Rodríguez Pardo (El Catoblepas, nº 24, febrero de 2004), negándome estar dotado para empresas en las que él parece considerarse consumado experto, no me ayuda en nada a corregir mi yerro, por cuanto consiste en la reproducción de largos párrafos míos con unas apostillas suyas de carácter apodíctico en las que califica de incomprensión todo, incluido el desacuerdo.

El señor Rodríguez Pardo mezcla dos tipos de asuntos: los opinables y los que no lo son. En cuanto a los primeros, que al señor Rodríguez Pardo no le parecen tales sino verdades incuestionables aunque no tenga forma de probarlo, salva la descalificación, para resumir y no perder el tiempo, someto a su consideración uno y medio que tienen su importancia en el libro y del que me acusa de no haber entendido ni jota. El asunto es la tipología de las izquierdas. Las seis generaciones y géneros de izquierdas definidas (la séptima se la dejo al señor Rodríguez Pardo) y la distinción con las indefinidas es sugestiva y de interés pero imagino que no es un dogma de fe. ¿O sí? Se me ocurren abundantes matizaciones, variaciones y excepciones. Las reduzco a una: los cristianos de izquierda son izquierda indefinida y extravagante, cosa que no varía por el hecho de que alguno de ellos milite a título personal en uno u otro partido o movimiento de la izquierda definida. Perfecto, ¿y qué sucede con el movimiento de «cristianos por el socialismo» tan importante en los años 70 y 80? El medio asunto: que el capitalismo sea un orden más injusto y cruel que el feudalismo. Se puede citar a Marx cuanto se quiera sin avanzar un paso ya que esa afirmación carece de sentido o es falsa. No sigo porque, en contra de lo que parece pensar el señor Rodríguez Pardo, se puede valorar la obra de Bueno como una cumbre señera y discrepar de ella en lo que a uno le parezca en buena fe ya que, se ponga como se ponga mi crítico, se trata de asuntos opinables.

Pero también aparecen en su escrito asuntos de hecho que, me temo, no son opinables. Se saben o no se saben. Y, al respecto, el señor Rodríguez Pardo deja bastante que desear. Cito los botones de muestra más significativos: a) confunde (y un par de veces) la revolución inglesa de 1642-1648 con la llamada «Gloriosa» de 1688; b) sostiene que «La aristocracia de raza (sic) fue sustituida en EEUU por la burguesía de raza (sic)» cuando en las colonias de América del Norte no había aristocracia y menos «de raza»; la prohibición de la Constitución de 1787 (I, 9, 8) es, obviamente, ad futurum; c) en el control de constitucionalidad de las leyes dice que ésta «no implica que a su vez los jueces dejen de estar subordinados a su nombramiento por la jefatura de gobierno y su sanción por la jefatura del estado», siendo así que en los EEUU, de los que se hablaba, patria de la institución que los Estados europeos tardaron más de un siglo en imitar (a veces mal), el jefe del gobierno y el jefe del Estado son la misma persona; d) hace a los padres de la Constitución española de 1978 «responsables de que hoy día existan varias comunidades en España con distinto derecho civil», lo que es pasmoso; e) hasta el concepto de «lengua materna» está mal empleado. «El castellano es la lengua española oficial del Estado y todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla» (art. 3, 1 CE). De aquí se sigue que hay otras lenguas españolas que no son el castellano y que serán, supongo, maternas de algunos españoles. Esto es, el castellano o español no es la lengua materna de los españoles, sin más. No lo fue antes, no lo es ahora y ya veremos en el futuro.

Estas cuestiones no son baladíes y, cuando se trata a los demás de modo tan engreído como lo hace el señor Rodríguez Pardo, conviene saber de qué se está hablando. Claro que, en tal caso, no habría engreimiento.

 

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