El CatoblepasSeparata de la revista El Catoblepas • ISSN 1579-3974
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El Catoblepas · número 200 · julio-septiembre 2022 · página 1
Documentos

Sobre la memoria democrática

Iván Vélez

Intervención en la comisión sobre la ley vasca de memoria democrática (Parlamento Vasco, Vitoria, 3 de marzo de 2022)

GUSTAVO BUENO FUNDAZIOKO IKERTZAILE ELKARTUAK (Vélez Cipriano): Buenos días. Gracias por la invitación. Agradezco la invitación que me ha cursado sobre todo Amaia Martínez, que es quien me ha traído aquí, parlamentaria del Grupo Mixto y diputada por Vox, para realizar una serie de aportaciones en relación al proyecto de ley de memoria histórica y democrática de Euskadi. Y lo hago, y así consta en la invitación, en calidad de investigador asociado por la Fundación Gustavo Bueno.

Por lo tanto, pues por pura coherencia, creo que lo correcto es plantear –porque me atengo a ellas– las posiciones ya planteadas por Bueno en su momento. Posiciones relativas al rótulo “memoria histórica”, que es el que figura en el título de esta ley, de este proyecto de ley que se está debatiendo actualmente.

Y un proyecto de ley que, además, vendría, digamos, por darle una trayectoria o un origen histórico, nunca mejor dicho, vinculado a los movimientos que se produjeron con una gran carga ideológica hace más o menos dos décadas, cuando se empieza en realidad a exhumar una serie de cuerpos de personas fallecidas o asesinadas durante la Guerra Civil.

Pero a propósito del rótulo que nos convoca aquí, yo lo que quisiera es plantear dos reflexiones que hizo Bueno en su momento, en el año 2002 concretamente, en relación a la memoria y a la historia, y a su posible encaje o imposibilidad de encaje. Ya adelanto que entendemos que no tiene sentido la expresión “memoria histórica”, carece de sentido. Y lo haré citando un par de fragmentos de un artículo de Bueno titulado Sobre el concepto de memoria histórica común, que es la transcripción de su intervención en la presentación del libro De Bilbao a Oviedo, pasando por el penal de Burgos; que es un libro de memorias precisamente de José María Laso Prieto, bilbaíno, miembro del Partido Comunista de España y responsable del agitprop en los años 50 en el País Vasco, pero que es pertinente.

En relación a estos términos que, ya digo, forman parte del rótulo, habría que decir, cito textualmente: “El concepto de memoria histórica pretende remitirnos a un sujeto abstracto, la sociedad, la humanidad, una especie de divinidad que todo lo conserva y lo mantiene presente, capaz de conservar en su seno a la totalidad del pretérito que los mortales del presente deberían descubrir”. Subrayo lo de “descubrir”, porque en un momento concreto de la ley se habla de construir la memoria; para que entendamos que yo lo que estoy planteando es las contradicciones que he visto en este texto.

Esta memoria histórica tiende a ser una memoria histórica total. De hecho, en el texto más o menos se sugiere eso, que se aproxima a lo que pudiera ser la memoria eterna de quien vive las cosas tota simul et perfecta possesio. Esto por lo que respecta a la memoria histórica.

Y, luego, para contraponerlo lo que dice este artículo con respecto a la historia: “la historia no es sencillamente un recuerdo del pasado”. Y ahí viene la contradicción entre memoria historia, ¿verdad? “La historia es una interpretación o reconstrucción de las reliquias que permanecen en el presente”, esto es fundamental, “y una ordenación de esta reliquias. Por tanto, la historia es obra del entendimiento y no de la memoria”.

Y aquí hago una pequeña puntualización. Cuando dice Bueno “reliquias”, se refiere a monumentos, placas, restos arqueológicos, restos arquitectónicos, sin los cuales es imposible construir o elaborar la historia. Entendemos que la historia –al menos en su aspecto fenoménico– se nutre de relatos, es decir, de textos y de reliquias; es decir, por decirlo de algún modo, monumentos y relatos. Por lo tanto, la eliminación de estos impedirá hacer una historia rigurosa. Eso yo quiero adelantarlo desde el primer momento.

Entonces, a mí me parece que una forma fértil de abordar este asunto que nos convoca aquí es tratar de ir criticando o buscando las contradicciones que yo he creído detectar en el texto. Entonces, voy a hacer una lectura de algunos fragmentos y mis comentarios al respecto.

Con respecto al capítulo 1, se dice que esta ley tiene por objeto promover la reparación moral y la recuperación de la memoria personal y familiar, social o colectiva de quienes padecieron persecución o violencia por razones políticas, sindicales, ideológicas o de creencia religiosa durante la Guerra Civil y la dictadura, y el fomento de los valores y principios democráticos, facilitando el conocimiento de los hechos y circunstancias acaecidas en el periodo que abarca la Guerra Civil, la dictadura franquista y la transición a la democracia, hasta la entrada en vigor de la Constitución –española, diría yo– de 1978. Por lo tanto, si yo he leído correctamente, estamos en un arco temporal que nos lleva desde el año 36, concretamente desde el 18 de julio o 17 para los más puristas en algunos casos, hasta la aprobación de la Constitución en el 78. Creo que en eso estaríamos todos de acuerdo.

Pero, claro, luego, en la exposición de motivos, yo he visto, yo he visto que se hace una alusión al capítulo 5o, en el cual se dice, se alude también a la Segunda República, ampliando un poquito ese marco temporal.

Y, luego, después, sin embargo, no lo he visto en el desarrollo de ese capítulo. Me parece a mí que esta es una maniobra o una forma de intentar incorporar en este arco histórico del que estamos hablando el Estatuto de Autonomía Vasco, que se aprobó en los últimos estertores de la República. Yo creo que intentar incorporar en este arco histórico del que estamos hablando el Estatuto de Autonomía Vasco, que se aprobó en los últimos estertores de la República. Yo creo que ahí hay un pequeño chirrido, a mi juicio.

Pero, claro, a mí lo que más me llama la atención es que cuando se dice que se habla de la persecución o violencia, etcétera, etcétera, yo echo en falta, claramente, la incorporación de los crímenes, secuestros, extorsiones y demás delitos llevados a cabo por la banda terrorista ETA. Me sorprende enormemente que si aquí de lo que se está hablando es estrictamente de democracia y se define con tanta claridad el arco temporal –perdón por la reiteración– del que estamos hablando, no se puede excluir a este grupo que en absoluto cabe llamar, a mi juicio, como democrático. De hecho, si mis cálculos no fallan, hay 131 españoles –la banda terrorista ETA mataba a españoles con el objeto político de segregar una parte del territorio español, en este caso Vascongadas y Navarra, incluso otro de Francia–, son 131 españoles que caen muertos en ese periodo histórico. Yo los echo absolutamente en falta.

Ello por no hablar del resto de delitos que hay. Ello por no hablar de una limpieza que se hizo –y yo aludiría a un libro de Víctor Ibáñez–, la limpieza, en cierto modo, que se hizo con la facción carlista, que tiene un componente religioso inequívoco y que tuvo una participación tanto en la Guerra Civil como en diversas fases del franquismo que yo echo de menos completamente desde un punto de vista histórico. Porque claro, da la impresión de que los crímenes de ETA se quieren eludir de algún modo y de que esa ilusión podría llegar a la confusión de que la banda del hacha y la serpiente –por hablar ya de los símbolos, que es otro de los puntos que se tratan en esta ley–, de algún modo era un grupo únicamente democrático, y, desde luego, choca frontalmente con los objetivos de este punto.

Pero vayamos aún más lejos. Hay otras omisiones. Por ejemplo, en 1944, que está dentro de este ámbito temporal al que nos remitimos, se produce la operación reconquista de España, protagonizada por el Maquis. Este grupo en absoluto cabe caracterizarse como democrático. En absoluto. También se omite. Es decir, que aquí hay unos vacíos verdaderamente llamativos, pero bueno.

Por seguir avanzando, en el capítulo 2 se habla del derecho a la verdad, y se habla de que el Gobierno Vasco, a través de Gogora, impulsará la investigación para elaborar un informe de vulneraciones de derechos humanos, etcétera, etcétera, durante la Guerra Civil y el franquismo. La pregunta es la misma: ¿Respetó acaso ETA los derechos humanos aprobados en 1948? Y la respuesta creo que es evidente. ¿Lo respetó el Frente Popular durante la Guerra Civil, que también transcurrió en parte en el País Vasco o en Navarra, por ejemplo? No, ¿verdad?

Se aborda también el derecho a la verdad. Bien, de acuerdo, pero ¿de qué verdad estamos hablando? ¿Acaso la historia no es un campo de batalla ideológico constante, donde la verdad está discutida constantemente y sometida a la aparición de nueva documentación? Esto es, esta es la Ley de la Historia. No podemos cancelarla de ese modo.

Capítulo 3: Derecho a la Justicia. Se habla, por supuesto, de las atroces ejecuciones, de los bombardeos–evidentemente, no hay nada que decir–, pero vuelvo otra vez a echar en falta la acción criminal de ETA. ¿Dónde está? ¿Acaso las bombas de ETA no eran igual de devastadoras que las que pudieron caer en Gernika? Pregunto, pregunto.

Por otra parte, echo en falta también, ya que es una ley de ámbito pretendidamente y exclusivamente vasco, ¿qué pasa con las figuras de vascos que caen a manos de otros vascos? Por ejemplo, la figura de Javier Ibarra, consejero del Banco de Bizkaia. ¿Qué tratamiento se le va a dar a estas personas? ¿Qué tratamiento se le puede dar a Ángel Berazadi, asesinado en 1976?

Otro aspecto. Cuando se habla de las personas que se exiliaron por causa del golpe militar y la dictadura franquista. A ver, ¿cómo determinamos exactamente los motivos que llevaron a muchos españoles a salir de sus casas, avecindados en el País Vasco, por ejemplo? ¿Eran motivos estrictamente políticos? ¿Cómo indagamos eso? ¿Cómo hacemos esa clasificación? Y a mí me parece un propósito absolutamente imposible.

Por otro lado, ¿cómo abordar, si volvemos al tema del tiempo que estamos tratando, el giro que da el PNV en el Pacto de Santoña? ¿Qué hay un PNV antes del Pacto de Santoña y otro después? ¿Y cuál es el que se ajusta a estas coordenadas? Esas son preguntas que hay que hacer.

Habla también de mujeres que padecieron humillación, violencia o castigo por razón de haber ejercido su libertad durante la Segunda República –que otra vez entramos abriendo el paréntesis de una manera quizá arbitraria– o por el mero hecho de ser mujeres y estar relacionadas con otras víctimas. ¿Cómo se hace la criba de estos casos? ¿Cómo sabemos cuándo es una violencia de carácter político? Pasa igual que con los exiliados, ¿cómo sabemos si son lo que antes se llamaba crímenes pasionales? A ver, ¿cómo encajamos esto? A mí me parece que es una concesión muy al cabo de los tiempos que estamos teniendo, pero me parece que carece absolutamente de rigor.

Por seguir con el capítulo 5, yo me preguntaría: ¿qué significa –y me remito a lo primero que he ido exponiendo en mi intervención– construcción de la memoria? ¿Significa acaso el establecimiento de una historia oficial? ¿Quién la determina? ¿Con qué relatos? ¿Con qué reliquias? Esto también hay que planteárselo, ¿no?

Prosigo. Capítulo 7: Lugares, espacios e itinerarios de memoria histórica de Euskadi. Nos da una definición de lo que entienden ellos, significación histórica, simbólica, repercusión en la memoria colectiva. Otra vez una cosa verdaderamente metafísica, no hay ninguna memoria colectiva, la memoria es individual y episódica, los colectivos no tienen memoria, tienen a lo mejor unos documentos que recogen momentos puntuales. Pero, claro, si aceptamos los lugares o espacios itinerarios, por ejemplo –ya que se habla de memoria histórica–, ¿se va a respetar la toponimia del momento? Esto no es una cuestión baladí.

¿Qué tratamiento se le va a dar a los zulos de ETA? ¿Son lugares para la memoria o no? ¿Eran lugares vinculados, como se dice, a la defensa de los valores y libertades democráticas?

Prosigo. Capítulo 8: Símbolos contrarios a la memoria histórica. Aquí se habla –esto es un tema complejísimo también, el tema de los símbolos– alusiones a las personas participantes, instigadores o legitimadores de la sublevación militar de 1936 y de la dictadura franquista y de las que desmerezcan a la legalidad republicana y a quienes la defendieron. Bueno... legitimadores de la sublevación militar de 1936 y de la dictadura franquista y de las que desmerezcan a la legalidad republicana y a quienes la defendieron. Bueno, otra vez metemos la legalidad republicana, que ya sabemos que se vulneró con constantes golpes de estado de ambos lados, y si asumimos la división derecha-izquierda.

Preguntas que yo querría hacer a quienes han redactado esto: ¿Fueron legitimadores del franquismo o acaso no lo fueron todos los alcaldes que lo fueron durante ese tiempo? Y no estoy hablando de las grandes ciudades, estoy hablando hasta de la aldea más perdida de Bizkaia, por ejemplo. ¿Fueron o no lo fueron? ¿Fueron legitimadores los cargos públicos en su totalidad? ¿Fueron legitimadores aquellos que participaron en empresas públicas del franquismo? Altos cargos, por ejemplo. ¿Los sindicatos verticales fueron o no legitimadores del franquismo?

Ya que se habla de símbolos aquí, todo español que juró bandera en ese periodo de tiempo, una bandera vinculada nítidamente con el régimen de Franco, ¿legitimaba o no con su jura de bandera el régimen? ¿Cómo delimitamos lo que es legitimar? ¿Con qué intereses? Y voy más lejos. ¿Acaso no son símbolos del franquismo y elementos constitutivos todas las infraestructuras que se levanta en un periodo de tiempo tan enorme como fue el que transcurre desde el 36 al 78? Es decir, las viviendas sociales, las famosas centrales hidroeléctricas, los famosos pantanos, las iglesias que se construya en el momento ¿no son símbolos de aquel tiempo? ¿O acaso dejan de serlo por quitarle únicamente la placa del día de la inauguración? ¿No es esto una forma hipócrita de actuar con respecto a esos elementos de nuestra realidad? ¿Pueden... -pregunto también ya que estamos volviendo a este periodo histórico-, se pueden entonces mantenerlos los murales de exaltación a ETA o no lo son? ¿O no hay una exaltación ahí de una banda que se funda en pleno franquismo? Hay que preguntárselo, ¿verdad?

Luego se habla también del documento de memoria histórica de Euskadi y de la historia de la lucha del pueblo vasco por sus derechos y libertades. Bueno, yo me preguntaría que qué se entiende por historia de la lucha del pueblo vasco por sus derechos y libertades, ¿qué libertades?, ¿qué derechos? Los de los fueros, los de los fueros diferenciados, los medievales, los del Estatuto de Autonomía, ¿es el Estatuto de Autonomía una restauración del anterior? Son preguntas que hay que planteárselo. ¿Acaso no eran..., y aquí se da la imagen de que el pueblo vasco tiene una visión unívoca de su pasado, de su presente y de su futuro, acaso no eran vascos los que cayeron abatidos por las balas nueve milímetros Parabellum disparadas por otros vascos? ¿Cómo distinguimos entre vascos? ¿Qué hay buenos y malos vascos? ¿O es que eran incómodos desmemoriados los que cayeron abatidos porque habían perdido la memoria de lo que eran? Esto es muy grave.

Régimen sancionador. Claro, aquí se establecen unos rangos de multas de difícil, a mí me parece, de difícil ajuste, porque hay algunas que entrarían en varias categorías me parece a mí. Pero yo me pregunto ¿quedan entonces sujetas a sanciones cualquier tipo de consideración positiva sobre los múltiples planes en los que se desarrolló el franquismo? O sea, ¿todas las políticas del franquismo son, por ser precisamente producidas desde ahí negativas, todas las acciones? ¿Es posible un régimen de 40 años instalado en el puro error? ¿Se me va a condenar por decir a mí que hay algunas medidas laborales, por ejemplo, positivas? –o a cualquier otro, ¿eh?-.

Prosigo y voy a intentar ir terminando. Y cómo abordar también personas que durante su trayectoria vital cambiaron de parecer, un caso ilustrativo que además tenía mucho vínculo con el PNV de Irujo, su grupo es el de Dionisio Ridruejo. ¿Cuál Dionisio Ridruejo es el que se puede condenar: el que está en la redacción de cara al son o el que está a favor de la autodeterminación de los pueblos? ¿Qué hacemos condenamos hasta x años ese señor y luego lo absolvemos? Qué decir de aquellos que fueron censores y acabaron estando convertidos en senadores por designación real. Qué decir de la figura de Juan Carlos I incluso. Esto es un tema muy delicado. Y otra pregunta ya casi como enmienda a la totalidad, ¿acaso combatir el franquismo, los muchos franquismos que hubo porque claro pensar que el franquismo es igual desde el primer minuto hasta el último es un error mayúsculo- convertían democrática esa acción? Que yo creo que es lo que aparece subyaciendo en esta ley.

Y termino, a mi juicio, la Ley de Memoria Histórica Nacional y todas las autonómicas que derivan de ella, evidentemente, buscan la división entre españoles e incluso entre gentes de la misma región, el País Vasco en este en este caso, y juzgan en nuestra historia desde el rencor creando una verdad oficial sobre el pasado con la cual no se puede disentir. Con este entramado legal se persigue el derecho a disentir de la verdad oficial, una verdad que se impondría todos los españoles, y que implica igualmente un ataque a la libertad de expresión y de cátedra. Como he iniciado mi intervención citando a Bueno lo voy a terminar con unas palabras suyas cuando en su momento afirmó que la memoria histórica es a la vez damnatio memoriae, borrado de la memoria. Y añado –esto es de mi cosecha, sería- una amnesia que es muy útil para olvidar la pars pudenda que esta ley omite.

Y eso es todo lo que quería decir. Gracias.

BATZORDEBURUAK (Arrizabalaga Arruza): Eskerrik asko, Vélez jauna. Taldeen txanda zabalduko dugu orain. Lehenik eta behin, Talde Mistoaren izenean, berriro ere Martínez andreak hartuko du hitza.

MARTÍNEZ GRISALEÑA andreak: Gracias, señora presidenta. Agradecer por supuesto la comparecencia del señor Vélez.

Creo que realmente lo que nos ha dado es un punto de vista totalmente opuesto a lo que hemos ido viendo también en diferentes comparecencias que han tenido lugar en torno a este proyecto de ley de Memoria Histórica y Democrática del País Vasco. Creemos que es una lectura diametralmente opuesta al relato ficción de un pueblo vasco oprimido por España en un arco además temporal a la carta donde los partidos del franquismo son los malos, y sin embargo, obvian que los etarras son algo así como los representantes de los derechos humanos. Y es que ciertamente no se puede aportar, como bien ha dicho usted, interesadamente la historia y obviar todo aquello que no encaja con una visión sesgada y particular a la cual nos quieren someter a todos.

Unos partidos, además, que además hace años decidieron romper la reconciliación nacional y poner en marcha una agenda ideológica –como bien ha dicho– para enfrentarnos unos a otros cuando había cosas que ya estaban, por supuesto, muy superados. Creo que ha sido un error el volver a meternos en este tipo de conflictos, que ni nos lo merecemos ni los necesitamos.

Y este es un nuevo instrumento, una ley que juzga la historia desde el rencor, además, y que presenta a quienes durante años utilizaron el terror, la extorsión y el miedo y el asesinato como grandes demócratas, por el simple hecho de considerarse antifranquistas.

Coincidimos totalmente con usted en que esta ley también debería tener recogida los movimientos y asesinatos etarras que tuvieron lugar en este periodo histórico, y que nosotros tampoco entendemos porqué se ha obviado, cuando en realidad era un ataque a la democracia por todos los lados. Pero, bueno, es así. Y los grandes impulsores de esta ley lo que pretenden es, en cierta forma, borrar la historia y blanquear el pasado criminal de ETA.

Le voy a hacer dos preguntas, solo porque le he entendido perfectamente la explicación y coincido con usted en muchas de las partes expuestas. Entonces, lo que le pretendo preguntar es desde los grupos parlamentarios ¿qué debemos hacer con esta ley? ¿Qué es lo que usted nos induce a hacer con este tipo de ley?

Y una pregunta que también le voy a hacer es ¿cuál es la intención de nacionalismo e izquierdas en la aprobación de esta ley? Es decir, ¿cuál es el futuro rédito que quieren obtener a la hora de obtener una aprobación de esta ley y cuáles son los beneficios a obtener? Porque yo no los veo por ningún lado.

Muchas gracias.

BATZORDEBURUAK (Arrizabalaga Arruza): Lehenengo talde guztiek hitz egingo dute. Bai?

Eskerrik asko, Martínez andrea.

Ondoren, Elkarrekin Podemos-Ezker Anitzaren izenean, Hernández jaunak hartuko du hitza.

HERNÁNDEZ HIDALGO jaunak: Eskerrik asko.

Yo venía con intención, desde luego, de por simple educación y cortesía agradecerle su intervención. No lo voy a hacer porque, primero, porque creo que usted ha planteado una serie de cuestiones que en opinión de nuestra coalición son absolutamente inaceptables. Y en concreto me voy a referir a una de las últimas expresiones que ha emitido sobre que “las leyes de memoria histórica lo que buscan es la división de los españoles”. Esa expresión para nuestro grupo es absolutamente inaceptable, más allá de las consideraciones que usted ha hecho, con las que muchas de ellas, lógicamente, no estamos de acuerdo.

Y, además, he de decirle que me ha costado seguir el hilo de su intervención, porque creo que ha introducido una serie de elementos muy distorsionadores que no tienen nada que ver con el objeto de la ley en algunos casos. Pero, sobre todo, me preocupa esa expresión. Creo que quien utiliza esa expresión es quien en el fondo está buscando la división de las personas, acusando a quienes promueven o promovemos leyes de memoria histórica, que buscan memoria, que buscan justicia, que buscan reparación; acusar de la división a las personas me parece que es extremadamente grave. Y creo que detrás de esto sí que hay una ideología, y una ideología peligrosa.

BATZORDEBURUAK (Arrizabalaga Arruza): Eskerrik asko, Hernández jauna.

Ondoren, Talde Sozialistaren izenean, Gallástegui andrea,

GALLÁSTEGUI OYARZÁBAL andreak: Sí, gracias, presidenta. Buenos días, señorías.

Lo primero, darle los buenos días al señor Iván Vélez Cipriano y agradecerle su comparecencia. Una comparecencia perfecta en representación de la Fundación Gustavo Bueno, y, obviamente, yo no tengo ninguna pregunta.

Muchas gracias.

BATZORDEBURUAK (Arrizabalaga Arruza): Eskerrik asko.

Ondoren, Euskal Herria Bilduren izenean, Arzuaga jauna. Ez du hitzik hartuko. Eta Euzko Abertzaleak taldearen izenean, Iturrate jauna? Ez du hitzik hartuko.

Beraz, Vélez, erantzuteko txanda, orain bai.

GUSTAVO BUENO FUNDAZIOKO IKERTZAILE ELKARTUAK (Vélez Cipriano): Bueno, pues nada. Recogiendo lo que se me ha comentado. ¿Qué hacer con esta ley? Yo creo que esta ley no debiera seguir adelante, claramente; creo que hay otras formas de abordar problemas que sí existen con respecto al pasado, pero me parece que esta no es la vía.

¿Qué beneficios? Hombre, pues me parece que es una ley con un sesgo clarísimo. Yo creo que durante mi intervención espero haber sido claro, me parece que tiene unas omisiones evidentísimas, y se trata pues de plantear en el fondo algo que el nacionalismo vasco lleva haciendo durante mucho tiempo, un ficticio conflicto entre una especie de tierra arcádica sometida a la bota de los españoles, de los cuales se habla como si fuera una cosa ajena, cuando es una cosa históricamente inaceptable. Entonces, me parece que se buscan beneficios cortoplacistas, e, insisto, en que son beneficios que contextualizados en el interés en dividir a la sociedad española, volverla a dividir.

Y esto lo enlazaría con lo que me ha planteado el señor de Elkarrekin. Y yo creo que aquí quien ha dividido a la sociedad vasca sabemos todos quién ha sido, quién ha sido.

Y poco más le tendría que decir. Entiendo que a usted no le guste, pero, bueno, a mí me han dado un texto y yo he creído detectar una serie de contradicciones que podríamos debatir durante horas, pero creo que están ahí implícitas. Yo creo que hay unos vacíos y unos silencios verdaderamente atronadores. Es lo que yo le diría.

Bueno, ya está.

BATZORDEBURUAK (Arrizabalaga Arruza): Bueno, honekin bukatu egingo genuke gaurko zure agerraldia. Vélez jauna, eskerrik asko gaur gure artean egoteagatik.

GUSTAVO BUENO FUNDAZIOKO IKERTZAILE ELKARTUAK (Vélez Cipriano): Bueno, pues muchas gracias por su invitación y buenos días.

BATZORDEBURUAK (Arrizabalaga Arruza): Hurrengora arte. Eskerrik asko.

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