El Catoblepas · número 215 · abril-junio 2026 · página 3

El oso de las cavernas
Luis Carlos Martín Jiménez
De cómo el pensamiento Alicia revela su hedor y putrefacción

El oso de las cavernas o Ursus spelaeus es uno de los osos prehistóricos más conocidos y grandes que han existido. Como indica su sobrenombre, era uno de los principales competidores por el dominio de las cavernas donde hibernaban, capaz de masacrar una banda de adversarios homínidos. Extinto hace 24.000 años se encuentran sus restos en ceremoniales religiosos y tumbas, sospechando que la competencia por las grutas y cuevas según se fue expandiendo el homo sapiens condujo a su desaparición total.
Entre los númenes animales a los que se adoraba en el paleolítico (como el Ursus spelaeus) y su progresiva dominación hay un proceso dialéctico por el cual se configura la realidad del “ser humano”. Una dialéctica que a su vez supone la trasformación de los númenes en la mitología secundaria (del 12.000 al 1.000 a.n.e.), el incremento del fetichismo que acompaña a la revolución neolítica (todavía presente en las tribus africanas y los indígenas americanos cuando llegaron los españoles) y en el primer milenio a.n.e. el triunfo de los santos (el llamado por Karl Jaspers, tiempo eje), es decir, el culto a hombres cuyo ejemplo de vida ha servido durante los últimos dos mil años de guía “espiritual” a millones de fieles. Santos o modelos morales que surgen y se expanden por los imperios civilizatorios (Lao Tse y Confucio en China, Buda en India, Zoroastro en Persia, Isaías en Judá, Sócrates en Grecia, Cristo en Galilea, &c.). La actualidad de lo sagrado a partir del “renacimiento” es fruto de una vuelta del fetichismo (como culto a los objetos sagrados: figuras, pinturas, música, textos, &c.), junto a lo que dos siglos después supuso la inversión teológica, cuando a finales del s. XVIII resurge el culto a los santos en el idealismo espiritualista alemán, siendo Immanuel Kant el que mejor formula la máxima que impera desde la revolución francesa: la Humanidad es santa (Gustavo Bueno, Los valores de lo sagrado: númenes, fetiches y santos, 2000).
Cuando, como ocurrió con los numinosos osos de las cavernas, la sacralidad hacia nuestros congéneres santos hipostasiada en el conjunto de los hombres tenga que combatirse por la supervivencia de quienes somos ciudadanos de los Estados que garantizan nuestros bienes y protegen nuestros derechos (como antes eran las grutas y cavernas que aún conservan el “arte parietal”) habrá que desacralizar al “hipostasiado sacrum” que es elevado a fundamento de todo los derechos por aquellos que creen firmemente que nacen con su condición de seres humanos. Aquí nos referiremos a las formas del humanismo sacrosanto instauradas y defendidas por la social democracia de cuño krausista que han configurado el mapa del mundo de muchos votantes españoles en las últimas décadas (el fruto de la “inversión teológica” en la católica España). Su configuración actual en la advocación del “pensamiento Alicia” ha revelado la verdad que ocultaba la ingenuidad de sus sagradas buenas intenciones: un ideario que va pudriendo las instituciones que toca y cuyo olor a prostíbulo y paraíso fiscal hiede. Parece que es ya es hora de acabar con el actual “oso de las cavernas”.
1. Inicio
Los mapamundis filosóficos requieren la coordinación del plano teórico o gráfico con las operaciones prácticas sobre el terreno, de modo que se convierten en mitos oscuros y confusos cuando requieren su regressus al infinito, pues la práxis que debe coordinar ambos planos se hace imposible, bastaría detener ese regressus por Anástasis, dice Gustavo Bueno, para convertirlos en mitos esclarecedores (El Ego trascendental, 2016). Los planos de Anaximandro con su apeiron (infinito o indeterminado), los neoplatónicos (con el uno incognoscible) o los creacionistas del Dios cristiano (o islámico) son mitos oscuros y confusos, pues imposibilitan la vuelta a la posición de partida (que como mucho sirve de límite revertido). En cambio, el mito de la caverna de Platón (quien debía tener noticias de lo que había sido la vida en las cavernas y las “imágenes” de las que habla en La República) es un mapamundi claro y distinto, en tanto la dialéctica del ascenso (regressus) de los fenómenos hacia las ideas que las explican, y su descenso correspondiente (progressus), supone la trasformación del mundo (precisamente porque la circulación de los fenómenos mundanos a las esencias no implica el paso al infinito). Se trata de una dialéctica que impide hablar de dos mundos separados (el de los sentidos y el de las ideas, como se suele explicar a Platón), sino de uno sólo, pues la salida y entrada a la caverna implica tanto la coordinación de los fenómenos sensibles por los conceptos y las ideas, como al revés, la destrucción de conceptos e ideas, como la del propio mapamundi mitológico. Es decir, la dialéctica como “rectificación de cursos inconmensurables” no consiste en acumular ideas y sistemas a través de la historia para que el consumidor o libre pensador pueda decidir cual escoge para pensar el mundo, sino que implican el enfrentamiento continuo (symploké) de una pluralidad de normas institucionalizadas que constituyen la racionalidad humana (económica en la competencia por los mercados, social por la incompatibilidad de usos y costumbres, religiosa en cuanto a la certidumbre de los ritos y signos de salvación, lingüística en cuanto dominio de la visión del mundo, artística en cuanto producción e iconoclasta, jurídica &c.), y que al no ser conexa (universal y armónica) sólo tiene su ámbito de aplicación en el Estado, es decir, en las instituciones de cada estructura política (un hecho que obliga, como decíamos antes, a la crítica de unos derechos humanos metafísicos; como fue mi pretensión el escribir La esencia del Derecho, 2021)
Ahora bien, el problema se reproduce a nivel global con la pluralidad de mapamundis, es decir, con la institucionalización de los procesos dialécticos de teorización y trasformación del mundo que sólo pueden llevar a cabo los imperios políticos, precisamente a través de cosmovisiones o ideologías universales en sentido pragmático, en su gran mayoría fundadas en principios o valores metafísicos o trascendentes, “por no decir míticos” (Gustavo Bueno, Izquierda socialdemócrata y gnosticismo, 2011) que con la social democracia supone “concebir la ‘gnosis’ como ‘conocimiento de los misterios divinos reservado a una élite”, es decir, pretender que se conocen las leyes que rigen el futuro de la “humanidad” (idea metafísica donde las haya). En efecto, una vez cae el providencialismo cristiano en occidente, acuden las teorías idealistas a sustituir las leyes por las que Dios gobernaba el mundo: el idealismo trascendental kantiano con sus postulados morales, Hegel y la dialéctica del Espíritu absoluto, Marx y la dialéctica de clases hacia el socialismo final, las leyes racionales que dirigen la realización de la humanidad en Krause, Comte y tantos otros. Tan evidente resulta esta inversión que las derechas se denominarán “conservadores” tras la guía del ego teológico y las izquierdas se considerarán “progresistas” bajo la guía de otro ego absoluto, ya humano, pero más metafísico si cabe.
Llamaremos falsa conciencia a las ideologías que como el pensamiento Alicia ciegan los procesos de regressus y progressus necesarios para la eutáxia del Estado. Y llamaremos “oso de las cavernas” a los “santones” y beneficiarios de los procesos de desestructuración o desestabilización de las instituciones que aparecen con tales nematologías, las ideas alicianas que comparten la mayoría de partidos con poder para gobernar España.
Es estas notas nos ocuparemos de la política de dos personajes muy distintos alzados a la presidencia del gobierno por los votantes socialistas (y aliados): José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez Castejón. La tesis que sostenemos al respecto ya la había diagnosticado Gustavo Bueno al analizar la “cosmovisión aliciana” del primero, a saber, que la política del segundo estaba ya prefigurada por quien también ha acabado participando de tales consecuencias, a saber, la putrefacción implícita en una ideología basura, estéticamente impoluta, éticamente justificada y metafísicamente posible, que denominó “pensamiento Alicia”.
2. Desarrollo
Las ideas “fantásticas” que contienen las obras de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas (1865) y A través del espejo (1871) sirven para bautizar un tipo de concepción del mundo que Gustavo Bueno bautiza como “pensamiento Alicia” (Zapatero y el pensamiento Alicia, 2006). Su análisis (catárquico) tiene como objetivo identificar y destruir tales ideas según aparecen en los programas políticos del krausismo social-demócrata, en tanto “ensoñación infantil (que) procede acríticamente, encubriendo la realidad en lugar de analizarla” (ibidem), de tal modo que viéndose incapacitado para comprenderla “pierde la inocencia, y ésta empieza a ser sustituida por una falsa conciencia, lindante con el cinismo y la mala fe” (ibidem), en definitiva, “se pretende mostrar hasta qué punto los pensamientos Alicia, y en particular los que tienen naturaleza política, que en principio podrían tomarse como inofensivos o puramente metafísicos, pueden llegar a ser peligrosos y repugnantes” (ibidem).
El diagnóstico de Bueno es certero, los efectos desestabilizadores sobre la eutaxia del Estado (España) se ha disparado desde que ZP toma el poder, etapa que comienza tras los atentados del 11-M (seguramente dirigidos por nuestros vecinos europeos y africanos), y llega a la actualidad de la corrupción sanchista. En efecto, identificar y utilizar ideas ilógicas o contrafácticas presentes en las novelas de Carroll, le sirve a Bueno para identificar y criticar ideas disueltas en la política hegemónica de la España social demócrata del s. XXI cuyas cotas de “peligro y repugnancia” se han demostrado realmente funestas, basta atender al número de muertes y carnicerías que se han producido en su seno.
Los puntos principales del ataque materialista que desarrolló Bueno en su estudio del pensamiento Alicia siguen de plena actualidad. Alguien podría actualizarlos muy brevemente del siguiente modo:
1. Alianza de las Civilizaciones: El proyecto de una Alianza de Civilizaciones suponía una base común a todas las naciones, a saber, su racionalidad lingüística para solucionar los “conflictos armados” a través del diálogo, presuponiendo que todos somos personas racionales y tenemos los mismos objetivos: el progreso hacia la felicidad aliciana de la paz perpetua (del “no a la guerra” contra Aznar). La desmilitarización del Estado, la inclusión de terroristas en sus instituciones democráticas y las alianzas con países islámicos (Turquía y Marruecos) o con regímenes antidemocráticos (Cuba y China) aunque no sigan tales sacrosantos fundamentos, e incluso aunque no ofrezcan ningún resultado visible, están justificadas por pertenecer al conjunto de los seres humanos (que parafraseando a Shakespeare dirían: “si nos pinchan ¿acaso no sangramos?), anhelando que “otro mundo es posible” (lema del foro de Porto Alegre auspiciado por Castro y base del 15-M de los Indignados y luego podemitas miembros del actual gobierno). Las dificultades para realizarlo son contingentes, lo necesario es proponerlo, y en todo caso, un espíritu esperanzado nos asistirá si quedamos a expensas de conflictos armados sobre bienes e intereses en disputa (el Sahara occidental, Ceuta, Melilla y las Canarias) o si incapacitado el ejercito (sin financiación y sin personal) se mandaran a las nuevas generaciones de ciudadanos “pacíficos” a la guerra como corderos indefensos al matadero, sería un precio que habría que pagar, pues como santos mártires de la verdadera humanidad (no aquellos que siguen a falsos dioses) serán recordados en el progreso imparable hacia los ideales trascendentales kantianos (aquellos que para Hamann no eran más que discursos de un especulador apoltronado con el gorro de dormir hasta los ojos mientras está protegido por los disciplinados ejércitos de Federico II). Frente a la “ilegal e inhumana” guerra de Irak hay que aliarse una vez tomado el poder, es decir, tres días después de producirse la gran carnicería de Atocha (200 muertos y 1900 heridos y mutilados) que llevó a Zapatero al poder.
2. Sobre la mujer: Las leyes de género, el feminismo militante y la discriminación positiva, dará privilegios a las mujeres después de tantos siglos de postración machista, es decir, de control y sometimiento por sus padres, hermanos, abuelos, hijos, tíos y por supuesto, novios, maridos y “amantes”, todos violadores en potencia esperando con el resto de violentos machos la oportunidad para saciar sus instintos. La conciencia social de tal proyecto hay que celebrarlo cada 8-M, y si para ello hay que obviar una pandemia mundial (que como mucho afectará a “una o dos personas”, según decían los voceros del gobierno) sin tomar ninguna medida durante meses de expansión del virus, sin cerrar fronteras, sin comprar material médico, sin preparar hospitales, sin prevenir a la sociedad de un peligro mortal que ya afectaba dramáticamente a países tan cercanos como Italia, habrá que callar las noticias alarmantes que desde meses atrás se recibían por las redes sociales. Se trataba de ocultar el problema para llamar a la población a las manifestaciones que identificaban a los partidos en el poder con “la mujer” (desvinculando de tal defensa a los demás), y en cuya manifestación se avisaba de abstenerse de darse besos, dado que se conocían casos de muertes por una carga vírica ya extendida por España. El resultado de la defensa de una ideología como la feminista (a causa de la cincuentena de muertes por machismo al año) ¿acaso tuvo que ver algo con los 140.000 muertos, y las secuelas de todos los que han ido muriendo con posterioridad como consecuencia del virus y de la inoculación de las vacunas, por no hablar del desastre económico que supuso la paralización de un país entero durante meses? ¿es acaso esta la segunda carnicería del entorno político socialdemócrata? Pero el feminismo y sus mártires son más importantes que esos y otros muertos, como por ejemplo los tres de cada cuatro suicidios que suman unos tres mil hombres muertos al año en España. No importará que los feministas fueran partidos de puteros o acosadores, sus mujeres lo aceptarían como mal menor, igual que el incremento desmesurado de violadores y su salida de las cárceles, pues hay que comprender que si muchos vienen como inmigrantes ilegales poco daño hacen en comparación (y compensación) de la discriminación sistémica que sufren (aunque la mayoría sean hombres islamizados).
3. Sobre el diálogo: Las negociaciones con terroristas y separatistas eran imprescindibles para la paz y la concordia (pues ya había dicho el Rey Juan Carlos unos años antes: “hablando se entiende la gente”), un modo de arreglar los estatutos de autonomía y el cese de la violencia etarra para ahondar en el autogobierno autonómico vasco y catalán, así como del resto de autonomías por defecto. Se trata de avanzar directos hacia la confederación de estados libres asociados, aunque implique primero la desunión de las partes o regiones, para su reunificación posterior, volviendo en el mejor de los casos donde estamos ahora, y aún a riesgo de balcanización y posterior conflicto sobre las pretensiones de dominio de regiones adyacentes a las “soberanas” (absorciones de Navarra por Euskadi, de Valencia y Baleares por Cataluña, de las castillas por Madrid, de Ceuta y Melilla por Andalucía &c.), además de favorecer los intereses de Estados vecinos más fuertes (haciendo de la España actual lo que significó la destrucción del Imperio español en América: naciones política y económicamente “enfermas” permanentemente al servicio de ingleses y gringos). Se trataría de un proyecto que se vincularía a la federación mundial de libre estados krausista, cuyo enemigo principal (como se vio en España) era el hegelianismo estatalista, negando la legitimidad de partidos patrióticos (en el fondo fascistas) a través de un cordón sanitario (en realidad humanitario), aunque la descoordinación entre instituciones descentralizadas lleve a una falta de responsabilidad en la prevención de accidentes y en la rapidez de su actuación, es decir, una irresponsabilidad homicida (como parece que paso en la Dana de 2024). Se trataría de “aniquilar” a los que tratasen de evitar el proceso de autodeterminación o desunión, por ejemplo, derogando en ejercicio la constitución o evitando derogar la Ley D´Hondt que premia a los partidos secesionistas cuyo voto se centra en circunscripciones regionales, otorgando el triple de diputados nacionales que a partidos generalistas con los mismos votos. El diálogo marco del fundamentalismo democrático obliga a incluir en las estructuras de dirección del Estado a quienes defiende su destrucción (pues la palabra no peca), no como un cáncer alojado en el cuerpo que gobierna el Estado, sino como prueba de apertura y generosidad a quien “piensa diferente” (aunque haya asesinado a 900 españoles, una masacre que afectó a muchos socialdemócratas)
4. Sobre Franco y el franquismo: Habría que volver una y otra vez sobre las polémicas de la guerra civil y la represión dictatorial sacando sus muertos de las cunetas (aunque muchas sean del bando contrario), inflando las víctimas de la represión (aunque según el registro de fusilados que estudió Miguel Platón no pasaran de 15.000 en cuarenta años), ocultando el desastre que fue la Segunda República (cuyo origen fue un golpe de estado “incruento”) y el levantamiento de octubre del 34, cuando izquierdas y separatistas quisieron derrocar la República democrática (anticipándose a los fascistas), y fue Franco quien la defendió, desvinculando el inicio de la guerra civil de unas carnicerías de las izquierdas y acaso del pucherazo del 36. Se trata de formar la conciencia de la izquierda en un bloque unánime, aunque esto suponga dividir la sociedad al modo maniqueo, identificando a la derecha como el mal por antonomasia (eterno), buscando la pérdida de su legitimidad y otorgándosela a una hipostática izquierda única, segura de que basta eliminar “los palos en las ruedas del progreso humano”, vinculadas a la retrasada España (el conjunto de patriotas herederos del peor imperio que existió sobre la tierra), para que avance el estado de bien-estar y poder gobernar sine die. Los llamados logros del franquismo serían falsos, pues la formación de una clase media, la evitación de entrar en la segunda guerra mundial, la industrialización de España o la transición sin sangre al régimen democrático se deberían a los trabajadores y sus sindicatos. La seguridad en que el fundamentalismo democrático (de izquierdas) es el suelo más firme de la vida humana, permite evitar toda sospecha de partitocracia y de corrupción ideológica y económica del país, por ejemplo, en el caso de que una mafia organizada cuya ocupación diaria consistiera en esquilmar las empresas y al Estado, enfrentara a la población subvencionando a periodistas afines, corrompiera las instituciones de control como policías, fiscales y jueces, otorgara contratos a dedo a familiares y amigos, grabara sus prácticas sexuales en saunas para hacerles cómplices de la satrapía, o subiéndoles de categoría y sueldo en las grandes empresas del Estado garantizase la omertá. Lo importante sería no olvidar que el verdadero mal es la derechona.
5. Sobre los derechos de los simios, el ecologismo, el cambio climático y la agenda 2030: se trataría de desmantelar toda la industria agraria y de pesca (esquilmadora de peces y torturadora de animales), las centrales nucleares y al parque de coches de combustión para evitar la contaminación y enfocar la economía energética hacia las renovables, aún a riesgo de perder el control del equilibrio energético exponiéndose a fluctuaciones de potencia que pudieran conducir a apagones generalizados (o por sectores), como de hecho ocurrió el 12 de abril de 2025 cuando se cortó el flujo energético del conjunto de España (y Portugal) durante ocho horas (y en algunas regiones hasta de doce), sin seguridad de que no pueda volver a ocurrir en cualquier momento y sin que nadie asuma ninguna responsabilidad en lo ocurrido. El mensaje es evidente: la pureza y bondad del gobierno frente al calentamiento global no sólo no tiene culpa de los “daños colaterales” sino que responsabilizarse de tales daños supondría dar aire a la oposición, lo que sería imperdonable ante un futuro apocalíptico climático. Ningún apagón puede servir de excusa para un cambio de gobierno, la solución es ecologista, no porque sea la vía primitivista del buen salvaje, sino la lucha ante el capitalismo y el malestar en la cultura. Lo de menos será que las leyes ecológicas desvíen la atención o acaso impidan que se limpien los cauces y avenidas de los ríos para evitar masacres como la que causo la Dana en el Barranco del Pollo, con 237 muertes por ahogamiento.
Aquí como en los demás casos hay que premiar a los responsables, darles más sueldo y más apoyo para hacerles más fieles al partido y a la causa (incluido el Partido Popular, el llamado PSOE Azul), al contrario de lo que se debe hacer con quien lo critique, no porque no tenga razón, lo que puede ser, sino porque su simple intención puede dar paso a negacionistas que atenten contra la madre tierra. En contra se dice que tienen más derechos los Linces que los niños en el periodo fetal, con unas 100.000 muertes al año por abortos, ¿es esta otra masacre evitable de la legalidad social-demócrata?, nunca, pues ni son todavía “humanos” ni se les “mata” (solo se interrumpe su gestación).
6. Sobre la solidaridad: nosotros, los elegidos de la Humanidad futura y final, no tendremos reparos en asumir lo que la iglesia de la fraternidad pretendía como delegada de Dios en la tierra. No tenemos que dudar en formar una pequeña solidaridad de nuestro grupo que sea mayor que la de los cuarenta ladrones, o las mafias rusas, poniendo medallas a los más beligerantes y aliándose con quien haga falta hasta lograr nuestros objetivos: ya sean las bandas de narcotráfico venezolano, los represores cubanos, o sirviéndonos de los paraísos fiscales de los neoliberales. Habrá que mancharse las manos o las togas con la sangre del camino si hace falta, no porque el fin justifique los medios, sino porque se trata de combatir al enemigo que se disfraza de demócrata, la derecha cavernícola explotadora, ¿cómo va a ser delito que se gaste 600 millones de euros en putas y mariscadas andaluzas el partido que mira por el pueblo? imposible. Hay que valorar la solidaridad de pequeños grupos humanos (como los terroristas de ETA) ante las fuerzas policiales represivas y violentas del Estado español.
7. La memoria histórica se ha diseñado para que los literatos y artistas carguen las obras de arte cinematográficas, noveladas, poéticas o teatrales de ideas contra el pasado pre-democrático social-demócrata, construyendo modelos humanos universales de la maldad (el cura violador, la monja roba niños, el señorito terrateniente, la pobre esposa sumisa, el policía facha, el banquero del puro &c.) que constituye la horrorosa, ciega e inhumana historia de España, la que culmina en un franquismo represor que se alió con fascistas y nacis para acabar con la democracia de los pobres y necesitados (los otros modelos universales positivos que artistas e intelectuales construyen sentimentalmente). Se trata de no repetir la historia, sino progresar en los ideales culturales europeos (humanismo, ciencia, democracia &c.) Los intelectuales y artistas, lejos de ser unos impostores, serán los principales encargados de la lucha cultural, cuya caricaturización y degradación del enemigo dará sus mejores frutos, pues al pueblo hay que darles mitos, relatos, canciones que demonicen al enemigo, pues es lo que mejor entiende (“la belleza salvará el mundo” decía El Idiota de Dostoievski).
8. Sobre el pluralismo cultural: Es sabido que las instituciones tradicionales como la familia extensa mediterránea es hetero patriarcal y opresora, nos lo dicen los filósofos franceses como Foucault o Deleuze, las instituciones vigilan y castigan la sexualidad y coartan la libertad en los colegios y centros educativos, luego hay que destruirlas y acabar con el mundo occidental colonialista. La pluralidad cultural debe premiar a los oprimidos, haciendo que las fuerzas de policía se disuelvan o suiciden, lo que se ha logrado con muchos miembros de los cuerpos de seguridad, igual que los profesores cómplices del sistema represor de carceleros y torturadores de conciencias (como los ideólogos colaboracionistas). Nos lo han dicho los franceses, la nueva construcción social de los sujetos debe ser una performance libre de cada uno, cual artistas de sí mismos. Para ello hay que asaltar el poder del Estado (o ser funcionario) pues no supone vivir y enriquecerse en la correa de trasmisión capitalista, sino que puede cambiar el modelo mismo de sociedad. Así se hizo en la rica Suecia de los años 70: la felicidad viene de la independencia (atributo del Dios aristotélico feliz), vivir sólo y no tener hijos (salvo algún perro o gato) nos lleva a la felicidad (o al existencialista suicidio colectivo) y dará paso a los inocentes del resto de etnias, credos y colores, los que en masa nos enseñen a vivir en la pluralidad universal de culturas (“el negro es mejor que tu” decía una canción) como pluralidad emocional y vivencial que nos identifica con “el otro” (aunque el otro tenga sus propios planes de ocupación).
9. Sobre la democracia: el fundamentalismo democrático consiste en pensar que la democracia es el mejor régimen político posible pues puede corregir sus errores cada cuatro años. ¿Y cuáles son estos errores? Elegir a la derecha para gobernar, algo que sólo es posible por su control de los medios de financiación, comunicación y opinión. La verdadera democracia como estado social sólo es posible como forma de dar paso a una izquierda (en cualquiera de sus manifestaciones) que favorezca a los grupos de liberación, las minorías y los que se sienten presos del poder político. En todo caso, si la democracia no cumple esta función, como el capitalismo que no termina de colapsar y dar paso al comunismo final, habrá que desecharla, es decir, si el pueblo se empeña en votar a quien no debe (pues está alienado y engañado) se hacen trampas. Para ello, si hace falta un pucherazo, comprando votos o con el tongo en el recuento de papeletas (por ejemplo, por correo) no hay que dudarlo, nos jugamos contribuir o no al futuro de la humanidad santa. Y en todo caso, si las fuerzas enemigas traman con policías y jueces procesar a los aliados se aplica el recurso del indulto o la amnistía, que nadie duda que será aplicada por el gobierno, cual justicia divina o poética que nos acerque al final de los tiempos.
El diagnóstico de Gustavo Bueno sobre el pensamiento Alicia y sus consecuencias ha sido certero. Tal ideología, al modo de los fideismos más puros y arraigados en el corazón humano puede justificar el señalamiento de críticos, el linchamiento público o el sacrificio más absurdo, al situarse en una posición de falsa conciencia desde la cual puede perecer y ser destruido este mundo para volver a realizarse desde cero (“fiat iustitia et pereat mundus”).
Ningún dato matará el relato, la ideología convierte el agua en vino. Puestas las bases programáticas alicianas y según se van dando consecuencias contrarias al progreso que nos llevaría al “corazón de Europa”, se generó en EE. UU. una crisis de créditos baratos que afecto fundamentalmente a los P.I.G.S en la crisis del 2008, cuya existencia o aparición fue negada por ZP durante años, llevo a un aumento de la prima de riesgo inasumible, aumentando el paro a un 20 %, la caída de todo el sistema de cajas de ahorros y obligando a recortes del gasto público como la reducción de sueldos públicos un 5%, y la congelación de las pensiones con recortes en sanidad y educación. Ante tal desbarajuste, la socialdemocracia se reajusta, pero el pensamiento Alicia queda intocable en el espíritu del pueblo, puro, más necesario que nunca, pues el “cadáver miente”, es el mal que ha triunfado el responsable.
Y vuelve la socialdemocracia para lograr el poder con los indignados bajo el signo de la purificación democrática, al modo en que los “piagnoni” (llorones) retomaron el poder sobre la Florencia que había asolado el fanatismo del iconoclasta predicador Savonarola contra los Médici y el papado corrupto, aunque supuso la ruina de Florencia y la destrucción de infinidad de obras de arte en la “hoguera de las vanidades”. Así, la vuelta al poder se produce con objeto de limpiar la corrupción del Partido Popular (con su cajero en la cárcel por financiación ilegal) con una moción de censura en junio de 2018 que conduce a las elecciones de abril del 2019, repetidas en noviembre y vueltas a repetir en julio del 23, las últimas que con el indulto de los secesionistas proclamadores de la república catalana independiente forman una coalición de gobierno. No se podrá probar la acusación de posible pucherazo a través del voto por correo (manejado por una “fontanera extorsionadora”) y por la empresa responsable del recuento de votos (Indra), aunque es sabido que hubo un apagón en el ministerio del interior la noche de las elecciones de hora y media. Un modus operandi que ya había llevado a Sánchez a la secretaría general del partido (pillándole in fraganti metiendo votos en las urnas) y después de saberse, según sus compañeros de partido, volviendo a hacer un pucherazo en la posterior reelección como actual secretario general.
Parece claro, el fundamentalismo democrático aliciano se ha trasformado en la “salvación contra la derecha maligna” en un gobierno al que muchos fieles le siguen votando en masa, aunque esté rodeado por entero de corrupción, incluida la familia entera sanchista. El pensamiento Alicia, fideista y maniqueo (la luz contra la oscuridad del persa Mani), trasformado en el “oso de las cavernas” asola la misma gruta en que cayo Alicia, asola España.
Nuestra tesis es que se trata de una trasformación idéntica, como las dos caras de una misma moneda, desvelando lo que en realidad era semejante pensamiento: destrucción descarada, sin tapujos, desvergonzada y a la vista de todos de lo que en realidad escondía, un cúmulo de ignorancia y sandez, de simplicidad e inconsciencia que con el tiempo se va agriando y transfigurando en la felicidad canalla de quien se sabe desilusionado y sigue el carpe diem: el humanista progre que busca disfrutar en una vida que se demuestra sin sentido y sin salvación. El pensamiento Alicia de un proyecto ideal que acaba en el sumidero del cuerpo individual (entre prostitutas y mariscadas) como las bandas de homínidos acababan en el vientre del oso. Las masacres “colaterales” (de ETA, de nuestros vecinos, de la COVID, del suicidio, del aborto, de la DANA) se suceden y se olvidan mientras se espera la próxima masacre, cuando parezca que llega a su final y gritemos: ¡viva el humanismo!
3. Final
Parecería que la consolidación de la democracia en España a 50 años vista, ha consistido en la profesionalización de los partidos políticos para la coacción y satrapía del resto de españoles. Los alumnos que fueron educados en la LOGSE (1985) ya tienen cuarenta años de ideologización sentimental, lo que se traduce en electorado Alicia ignorante y cautivo, cuya propiedad fundamental es que solo pueden entender la demagogia maniquea, encapsulando argumentos en el plano psicológico (intencional). Se trata de un proceso mantenido por la felicidad canalla (disfruta de la brevedad de la vida, aprovéchate como los canes de la carroña) derivada de la separación de la virtud y la felicidad kantiana, mientras esperamos que el progreso de la humanidad santa las junte de nuevo. El resultado de semejantes imposturas es la Mala fe, la doblez y la alevosía con la cual aprovecharse del poder dañando a los demás, en la medida en que todos quieren que se reconozca la ley que les favorece. Lo mismo es una ideología banal aliciana de ZP, que el egoismo canalla de Sánchez: política falsa en cuanto no se dirige a la eutaxia del Estado. La podredumbre de tal estado de cosas se ignora bajo la falsa conciencia de quien no quiere ver la realidad que pisa ni la que se le viene encima. El gobierno sin ideología (sin proyectos) ejerce el poder operativo sobre el resto de poderes del estado colonizándolos a su servicio y enriquecimiento. No se esperan manifestaciones ni huelgas generales, sólo se pide pan y circo por el consumidor “canalla”.
En conclusión, fundamentalistas, formalistas jurídicos, iusnaturalistas, moralistas, intelectuales orgánicos, periodistas, comunicólogos, críticos y pensadores echan a perder su tiempo hablando en vacío, mientras el poder se ejecuta sin pudor con el control de las instituciones. No hacen falta muchas, en realidad sólo se requiere manejar el recuento de votos el día de las elecciones, el resto del año se tendrá total confianza en delinquir pues se saben indultados si fuesen condenados. Y en caso de no poderse indultar la fiscalía al servicio del ejecutivo y el tribunal constitucional (formalismo kelnesiano supra-jurídico) elegido por los partidos absolverá o condenará según instrucciones políticas. Así se podrá ilegalizar a partidos de “ultra-derecha” como Vox. En último caso, operaciones guiadas, como fue la toma del Reichstag y su quema, echando la culpa a la oposición han sido fórmulas que el comunismo soviético o cubano enseñan a sus cuadros para tomar el poder de sociedades endebles con formas democráticas, y no suelen fallar. Mojigatos humanistas, confiados en la democracia, fetichistas de los textos legales, fideistas en la justicia y estómagos agradecidos no van a hacer nada mientras suba el IBEX-35, controlado por los inversores extranjeros que son los mismos que están financiando el gasto corriente, el que paga a pensionistas y funcionarios, hasta que un día dejen de hacerlo si ven más beneficio de la crisis.
Compatriotas y amigos, parte de la eterna y sacrosanta humanidad que espera como Sanz del Rio morir en armonía con el resto de seres espirituales, el oso de las cavernas como humanismo aliciano está “dentro de la caverna de Platón” masacrando y desestabilizando el Estado, favoreciendo los intereses de otros Estados conscientes de ello, lo que se puede disfrazar ideológicamente de muchos modos, eso nunca será el problema. ¿Acaso alguien que salió de la caverna para entenderla y volvió para avisar de los peligros se le hizo caso? Sabemos bien que nada podrá exterminar en milenios el mito del humanismo santo como hegemonía del poder, sólo las fuerzas ascendentes o de algún otro poder del Estado pueden dominar en cada caso al oso (o matarlo), y así ha sido siempre el ejercicio de supervivencia desde el paleolítico a la actualidad.
Separata de la revista El Catoblepas • ISSN 1579-3974
