Nódulo materialistaSeparata de la revista El Catoblepas • ISSN 1579-3974
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El Catoblepas, número 30, agosto 2004
  El Catoblepasnúmero 30 • agosto 2004 • página 4
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Javier Borrego Gutiérrez...
un año después

María Santillana Acosta

Un año después Javier Borrego Gutiérrez, discípulo del fraile
mercedario Alfonso López Quintás, nos ha escrito una carta

Hace ahora un año se publicó en esta revista un artículo en el que se denunciaba públicamente un enfermizo activismo anti-materialista, del que habíamos sido alertados, que busca desprestigiar al materialismo filosófico. Lo que no tomaron en cuenta aquellos agentes del odio y la estupidez fanática es que el basilisco, que tritura con su mirada cuanto ve, y el catoblepas, que mantiene su mirada fija en la tierra sin atender a ensoñaciones, estaban, siguen estando y procurarán siempre estar del lado del rigor, la argumentación y la seriedad.

En aquel artículo de hace un año se ofrecía, tal y como se anunciaba de manera explícita y sin tapujos, «una pequeña selección de materiales procedentes de tal alerta, suficiente para identificar la definición ideológica de esa personalidad inestable». La majadería de quienes insultan cobardemente a través del «anonimato» que ofrecen algunas páginas de internet, de quienes procuran tergiversar el contenido de sitios conocidos, prestigiados y consolidados, puede que no conozca límites. Pero su propia pueril inteligencia les desenmascara como enfermos de odio, capaces sólo de calumniar, tergiversar y mentir.

* * *

En el artículo titulado «Javier Borrego Gutiérrez, Juan Arnao y Gustav M., ¿uno o trino?», publicado hace ahora un año, cuanta información se ofrecía fue obtenida de manera completamente transparente de páginas de internet disponibles libremente en sitios accesibles al público sin restricción alguna.

Desde hace un lustro existe una Agencia Española de Protección de Datos, que según define el artículo 35.1 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, «es un ente de derecho público, con personalidad jurídica propia y plena capacidad pública y privada, que actúa con plena independencia de las Administraciones públicas en el ejercicio de sus funciones. Se regirá por lo dispuesto en la presente Ley y en un Estatuto propio, que será aprobado por el Gobierno». Las funciones de esta joven institución de nuestro Estado de derecho son las siguientes (artículo 37 de la citada Ley):

«a. Velar por el cumplimiento de la legislación sobre protección de datos y controlar su aplicación, en especial en lo relativo a los derechos de información, acceso, rectificación, oposición y cancelación de datos.
b. Emitir las autorizaciones previstas en la Ley o en sus disposiciones reglamentarias.
c. Dictar, en su caso, y sin perjuicio de las competencias de otros órganos, las instrucciones precisas para adecuar los tratamientos a los principios de la presente Ley.
d. Atender las peticiones y reclamaciones formuladas por las personas afectadas.
e. Proporcionar información a las personas acerca de sus derechos en materia de tratamiento de los datos de carácter personal.
f. Requerir a los responsables y los encargados de los tratamientos, previa audiencia de éstos, la adopción de las medidas necesarias para la adecuación del tratamiento de datos a las disposiciones de esta Ley y, en su caso, ordenar la cesación de los tratamientos y la cancelación de los ficheros, cuando no se ajuste a sus disposiciones.
g. Ejercer la potestad sancionadora en los términos previstos por el Título VII de la presente Ley.
h. Informar, con carácter preceptivo, los proyectos de disposiciones generales que desarrollen esta Ley.
i. Recabar de los responsables de los ficheros cuanta ayuda e información estime necesaria para el desempeño de sus funciones.
j. Velar por la publicidad de la existencia de los ficheros de datos con carácter personal, a cuyo efecto publicará periódicamente una relación de dichos ficheros con la información adicional que el Director de la Agencia determine.
k. Redactar una memoria anual y remitirla al Ministerio de Justicia.
l. Ejercer el control y adoptar las autorizaciones que procedan en relación con los movimientos internacionales de datos, así como desempeñar las funciones de cooperación internacional en materia de protección de datos personales.
m. Velar por el cumplimiento de las disposiciones que la Ley de la Función Estadística Pública establece respecto a la recogida de datos estadísticos y al secreto estadístico, así como dictar las instrucciones precisas, dictaminar sobre las condiciones de seguridad de los ficheros constituidos con fines exclusivamente estadísticos y ejercer la potestad a la que se refiere el artículo 46.
n. Cuantas otras le sean atribuidas por normas legales o reglamentarias.»

Debemos suponer que, a tenor de lo previsto en el apartado 37d de esta Ley, la Asociación Nódulo Materialista recibió de la Subdirección General de Inspección de Datos una escrito con fecha de salida 19 de febrero de 2004, en el que se nos requería, de manera imperativa:

«copia de toda la documentación que pueda acreditar el procedimiento de obtención de los datos personales (fecha de nacimiento, estado civil, domicilio completo, &c.) relativos a D. Javier Borrego Gutiérrez, que figuran en el número 18 de la revista electrónica El Catoblepas publicada en la dirección de internet nodulo.org, de la que es titular esa Asociación»

Como es natural respondimos al amable requerimiento de tan necesario organismo del Estado de derecho, y con gran diligencia trasladamos al requirente toda la información solicitada. Aunque no sin cierta sorpresa, ya que todos los datos publicados en el artículo del número 18 de El Catoblepas, «Javier Borrego Gutiérrez, Juan Arnao y Gustav M., ¿uno o trino?», y en particular los que hacían referencia al señor Borrego, procedían de la información que él mismo proporcionaba de manera abierta y libre en distintas páginas de internet.

De hecho se hizo constar en el informe enviado a la Agencia Española de Protección de Datos que algunas de las páginas en las que el señor Borrego facilitaba datos personales habían sido modificadas tras la publicación del artículo, pero que de ninguna manera había sido obtenida esa información de manera fraudulenta, pues, en el momento de la redacción y publicación, en agosto de 2003, hace un año, el señor Borrego ofrecía desde sus páginas tales informaciones sin ningún tipo de restricción. Es más, en la página en la que el señor Borrego ofrecía al resto de la humanidad su currículum vitae, de la que enviamos copia a la AEPD para que esos funcionarios públicos no tuvieran que molestarse mucho buscando por la red, se podía leer el 23 de febrero de 2004:

«DATOS PERSONALES. Esta información he tenido que restringirla: envíeme un e-mail si desea contactar conmigo»

Es obvio que el señor Borrego estaba admitiendo que en otro momento sus datos personales habían figurado en esa página, y que él mismo los había puesto allí para que cualquier interesado los pudiera consultar.

Javier Borrego Gutiérrez desde Lycos
Javier Borrego Gutiérrez desde borrego sc

Otro motivo de sorpresa ante la requisitoria de la AEPD fue el hecho de que en las páginas de lo que el señor Borrego llama «Filosofía» y que él mismo mantiene, que pueden consultarse acudiendo al servidor gratuito de Lycos o visitando el sitio de la empresa de la familia del señor Borrego, que como es lógico se llama Borrego SC (la web del señor Borrego está allí alojada con un dominio de tercer nivel), se incluye (en la parte inferior izquierda de la pantalla) lo que en un «arranque de genio» el titular de esas páginas ha llamado «Nota alegal». En dicha nota puede leerse claramente:

«No hay copyright que valga y todo lo que aparece en estas páginas es de uso público. El lector sabrá comportarse debidamente y, si no lo hace, allá él y su conciencia. Dilige et quod vis fac.»

Con lo dicho debiera quedar fuera de toda duda que en agosto de 2003 nos limitamos a reproducir datos e informaciones facilitadas libre y públicamente por el propio señor Javier Borrego Gutiérrez desde sus propias páginas de internet en las fechas en las que se publicó el artículo en El Catoblepas, y de manera consecuente con los propios deseos de señor Borrego: «No hay copyright que valga y todo lo que aparece en estas páginas es de uso público.»

Nota alegal de Javier Borrego Gutiérrez

* * *

Al ser requeridos de manera tan imperativa por la AEPD nos pusimos en contacto de forma inmediata con la Subinspectora responsable de este asunto, quien amablemente nos puso al día de nuestras obligaciones y derechos. Es muy curiosa la situación, sin duda consistente desde una perspectiva constitucional (aunque tampoco nos importa mucho: para eso está el Tribunal Constitucional), por tanto muy actual, y nada medieval, en la que se coloca hoy un presunto malvado simplemente por haber sido objeto de una denuncia. Un denunciado en la España de principios del siglo XXI no puede saber quién es el denunciante (los que viven del derecho lo llaman seguridad jurídica, pero, ¿de quién?). De manera que hoy por hoy la Asociación Nódulo Materialista no conoce la identidad de la persona que denunció supuestas violaciones legales contenidas en el artículo «Javier Borrego Gutiérrez, Juan Arnao y Gustav M., ¿uno o trino?».

Lo único que sabemos con certeza es que Nódulo Materialista está siendo o ha sido investigado por la Subdirección General de Inspección de Datos en relación con la publicación en el número 18 de la revista El Catoblepas del artículo titulado «Javier Borrego Gutiérrez, Juan Arnao y Gustav M., ¿uno o trino?». Y decimos que «está siendo o ha sido investigado» porque, según fuimos informados, el procedimiento que sigue la AEPD comienza con la recepción de la denuncia y el posterior acopio de material para confirmar la fiabilidad y consistencia de la denuncia; de «haber caso», la AEPD emprendería las acciones oportunas contra el demandado, al que ya se le facilitaría toda la información del acusador. De no ser consistente la secreta acusación, la AEPD no tiene obligación ninguna de comunicar al investigado la cancelación de las pesquisas destinadas a evaluar la posible actuación delictiva. Seguridad jurídica... dicen.

* * *

A la vez que remitimos a la AEPD la documentación que se nos había requerido, informamos a esa Agencia del que nos parece uso indebido de logotipos e imágenes corporativas de distintas instituciones, vinculadas al materialismo filosófico, que se hace en las páginas que firma Javier Borrego Gutiérrez. En general preferimos ignorar los «desvaríos» de los espontáneos en la red. Pero ya que esa Agencia estaba entretenida investigando y estudiando nuestras páginas, movida en su celo por la secreta delación de que fue objeto nuestra Asociación, nos pareció interesante poner en conocimiento de la AEPD las manipulaciones que Javier Borrego Gutiérrez perpetra desde sus páginas en los logotipos del Proyecto Filosofía en español, de la revista El Basilisco, de la revista El Catoblepas, de la Fundación Gustavo Bueno y de la Asociación Nódulo Materialista (no hemos formulado una denuncia formal, pues nos parece anecdótica la utilización indebida de esas imágenes corporativas, y en cierto modo, fiel reflejo de la potencia y capacidad del materialismo, pues quienes no poseen otros instrumentos dialécticos más potentes para argumentar y discutir en el terreno filosófico, han de recurrir a tales actuaciones basura que buscan un desprestigio que no logran pero que sin embargo les define).

La página en la que se hace un uso indebido de las imágenes de estas organizaciones es, sin lugar a dudas, caótica, quizá espejo leal del desbarajuste lógico ideológico de su constructor. No vamos a perder el tiempo reproduciendo aquí los disparates que pueden leerse en la citada página de Javier Borrego Gutiérrez. Baste decir que no sabe qué logotipo pertenece a cada institución, ya que, por ejemplo el logotipo de esta revista se lo adjudica a la página web filosofia.as y la página enlazada con este logo nada tiene que ver con El Catoblepas (la página tiene dominio de la República Checa); lo mismo ocurre con el logotipo de la Fundación Gustavo Bueno que enlaza con la página www.deportatio-alliance.com/siberia... ˇJavier Borrego Gutiérrez sabrá por qué! En fin, un aburrido catálogo de páginas cuya pretensión es mostrar cómo los que se definen como materialistas comen niños, practican extraños ritos satánicos y un sinfín de barbaridades y majaderías más.

Parece que Javier Borrego Gutiérrez, el aventajado discípulo del fraile mercedario Alfonso López Quintás, encuentra en el materialismo filosófico una diana hacia la que apuntar sus fobias. Que le aproveche y que no desista en su inútil empeño, pues a mayor odio por su parte, renovado afán nuestro por combatir el fundamentalismo y la estupidez. El señor Borrego no se hace responsable, en su «nota alegal», de las páginas con las que enlaza; pero el señor Borrego es el responsable último de las cosas que pueden leerse en sus páginas:

Javier Borrego Gutiérrez
Javier Borrego Gutiérrez

Y para celebrar el primer aniversario del triste protagonismo alcanzado por Javier Borrego Gutiérrez en El Catoblepas, transcribimos y reproducimos una carta estupenda que acaba de enviarnos, fechada el 5 de agosto de 2004:

«Al amparo de lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de protección de datos de carácter personal, le exijo la retirada del artículo que aparece firmado por Vd. en la 'revista electrónica' El Catoblepas (nº 18, pág. 18: http://nodulo.org/ec/2003/n018p18.htm, por citar en dicho artículo datos personales del abajo firmante.
Si en el plazo de un mes no ha sido retirada la citada página web que vulnera mis derechos, iniciaré acciones legales contra Vd. y/o la revista El Catoblepas.
Sin otro particular.
Javier Borrego Gutiérrez»

Un año después Javier Borrego Gutiérrez, discípulo del fraile mercedario Alfonso López Quintás, nos ha escrito una carta

Tomamos nota, por supuesto, de las exigencias y advertencias que, un año después, nos evacua el señor Javier Borrego Gutiérrez. Nizkor.

 

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