El Catoblepas · número 213 · octubre-diciembre 2025 · página 2

¡A las causas!
Darío Martínez Rodríguez
Del mal en la enseñanza

Es una obligación moral tomar partido. Debemos dar cuenta del porqué de nuestras pequeñas decisiones. No es fácil, manda el barullo de opiniones. Lo confuso se impone y parece que uno por pura inercia sigue a la mayoría. Somos gregarios, no queremos, pero optamos por lo más cómodo. Sin sobresaltos podemos sortear una situación comprometida. No somos especiales, ni queremos serlo. No esperamos aplausos, no queremos encontrar en los demás likes que inflen nuestro ego diminuto. Procuramos eludir la soledad y sortear la fama.
A nuestro juicio el problema de fondo rebasa nuestro modelo de sistema educativo. Es un problema de ciudad, es decir político, de organización del Estado. Sigo la tradición griega, originalidad nula. Repito otros enfoques. Necesitamos ideas, buenas ideas, pueden ser incluso ficticias, mitos. Servirán si se quiere para adoctrinar, serán ideológicas (nematológicas), pero el propósito, repito, de ciudad, ha de ser claro: el mantenimiento de la sociedad política, del Estado.
Este conjunto de ideas ha de estar geometrizado, correctamente organizado, sistematizado, y aunque suene mal ha de materializarse en un sistema doctrinal potente, esto es, siguiendo la tradición filosófica moderna del sefardí holandés Espinosa: más real, más fuerte. Hemos de diseñar una arquitectura doctrinal que dé cuenta de la realidad, la construya, y en definitiva permita que podamos ser mejores ciudadanos. Ineludiblemente hemos de partir del mundo en marcha. Es un ser-ahí a priori social e histórico, que trasciende nuestra persona. Somos con otros, nuestra existencia es un proceso continuo que de tener sentido hará de nuestra persona algo mejor, nos hará mejores ciudadanos comprometidos con un proyecto común, y para ello ha de quedar claro que nuestra existencia no es otra cosa que una coexistencia con otros. Yo soy pensado, soy un ser en el mundo de la vida.
Vale de tanta perorata, espero que cobre más sentido al final de la reflexión. Muchos de los profesionales de la educación asturiana acudieron a la huelga. Parece que pilló con el pie cambiado al gobierno regional. Situación imprevisible desde sus coordenadas ideológicas, sus brillantes ideas, su doctrinario iluminador, tan perfecto como salvífico, da como resultado lo que no esperaban. No sólo ellos, hasta hace bien poco la mayoría de sus camaradas sindicales y acólitos de diferentes partidos estaban en la misma esfera de comodidad…y poder. La ideología ocultaba la realidad.
Su saber elevado, repito de iluminados, gnóstico (sólo al alcance de los elegidos, no se puede transmitir, se sabe o no se sabe de forma intuitiva) forjado por la fuerza del intelecto, resulta ser, no se sabe cómo (antes era fruto de la fachosfera, de los defensores de los bulos, de los maestros de la posverdad, de la mentira disfrazada de verdad emocional, de la propaganda), incompatible con la realidad. El voluntarismo del Pensamiento Alicia{1} desautorizado, su monismo, universalismo y perfección desatendidos por ser erróneamente ejecutados desde políticas de derechas por parte de las izquierdas coaligadas. Una traición que ha de ser disuelta y superada con diálogo y dinero. Los profesionales de la enseñanza se hartaron, rechazaron la nueva situación, se enfrentaron por fin a ella y asumieron las consecuencias que estaban por venir, y más en este reciente final de curso.
¿Cuáles son las causas de esta turbulenta situación? Dejaré de lado respuestas fáciles, de carácter personal, psicológico o incluso económico. El problema está en el aula. El mal deriva de la nueva ley educativa (LOMLOE), por cierto, ya contaba con antecedentes legales de naturaleza orgánica (LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE) luego el problema, con sus diferencias de tocador nematológicas, viene de lejos.
El deterioro de la educación está en la merma de los contenidos, en la sustitución del conocimiento por las emociones. En la perseverancia en el no instruir. Los centros de enseñanza son centros de control social, y además son centros educativos de salud mental, de bienestar emocional. Ahora lo que importa son los deseos del alumnado.
El alumnado con necesidades específicas aumenta sin parar, a cada necesidad una exigencia, a cada exigencia un seguimiento individualizado: informes, reuniones, entrevistas con diferentes miembros de la comunidad educativa, actas, memorias, adaptaciones significativas o metodológicas, propuestas individualizadas de evaluación según saberes básicos, criterios de calificación y competencias. Después de tanta igualdad nadie quiere ser como los demás, todos son especiales, y por supuesto todos tienen su grado de inteligencia emocional que ha de ser bien gestionado.
Hoy, de forma análoga, cualquier situación empresarial demanda la misma metodología de actuación. La naturaleza de todo el alumnado es única, pura, sabia, creativa, original, y debe ser no sólo alentada, debe ser protegida, así se sacraliza, y es desde ella desde donde se coordina todo el proceso de enseñanza-aprendizaje. De ellos debemos aprender, ellos nos enseñan, luego sería lógico concluir que ellos deberían cobrar y nosotros acudir al aula voluntariamente para disfrutar de tan trascendente dinámica.
Se recupera el Emilio o De la educación de Rousseau, se presenta con el debido romanticismo y cobra un áurea de protagonismo sin parangón. Cuando la situación del alumnado con necesidades es excepcional el problema se supera, el esfuerzo da sus frutos. Se cometen menos errores, se trabaja mejor, se atiende directamente a la persona, se despejan los miedos. Pero ahora hacemos habitual lo esencialmente farragoso, oscuro y confuso. Una deriva a modo de ejemplo: el redondeo por ley de la nota a todos contenta, negro sobre blanco se nos impone{2}.
Todos felices, un proceso educativo sin autoridad, sin reglas coercitivas, divertido, vivencial, con egos inflados para evitar sobresaltos emocionales. Egos autónomos, individuales, solos, que van sorteando pruebas sin obstáculos. Alumnado más vulnerable, menos preparado para afrontar la realidad en la línea de Marino Pérez Álvarez («La sociedad vulnerable»). Afianzan sus espurias ideas, no despejan el error porque ni siquiera están preparados para reconocerlo. Más adelante la realidad se impone y se manifiesta en forma de aburrimiento, esfuerzo, fracasos, ausencias no deseadas, asunción de incapacidades, exigencias desconocidas, miedos insuperables, felicidad virtualmente sólo vivida, al menos eso parece (redes sociales), por otros con su felicidad canalla desbordante. Nuestro alumnado quiere ser Mickey Mouse y sale, en muchos casos, siendo el protagonista trágico de La Metamorfosis: Gregorio Samsa (Kafka). Es el momento del miedo a la libertad (Erich Fromm).
En la sociedad del bienestar manda el malestar, el deterioro de la salud mental va a más. Las posibles soluciones, psicológicas, psiquiátricas y educativas dan como resultado un aumento de trastornos de naturaleza mental. Más médicos, más psicólogos, más psiquiatras, más profesionales de la enseñanza especialistas en pedagogía terapéutica (PT) y atención al lenguaje (AL), más orientadores, más dinero, más necesidades, ratios más reducidas, y así políticamente parece que llegará un momento en el que el sistema colapse, ahora a las necesidades infinitas y en proceso de cronificación parece que se le dan, mejor o peor, soluciones parciales, pero el problema es que vamos camino de soluciones imposibles.
No instruir, degradar los saberes en forma de conocimientos dirigidos a la verdad, en forma de leyes impersonales universales que podamos compartir, de las que podamos hablar y con las que podamos entendernos, ajenos a voluntades particulares mal paridas por creencias y ocurrencias que tienen como único atractivo la extravagancia (y en ocasiones muchos likes), conduce a una soledad no deseada («alone together»), a una infantilización del saber que puede resultar muy graciosa en las edades más tempranas, y muy triste a edades más avanzadas.
Ahora bien, cuando transcurre el tiempo y tras varios procesos de cambio, de maduración, de ceremonias de paso que se supone significan la superación objetiva de un tramo de la vida gracias al conocimiento y al ineludible paso del tiempo, y que en realidad es falso y por tanto objetivamente no se produce, entonces la persona se ve sometida a los miedos propios de la vida: la muerte, la enfermedad, el fin de los tiempos (cambio climático), la falta de amistad, o a un horizonte de libertad como capacidad frágil, estrecho e inoperante.
Como consecuencia más situaciones de la vida diagnosticadas como angustia o depresión (antes entendidas como melancolía o tristeza), institucionalmente entendidas como enfermedades, medicadas, sometidas a informes con su correspondiente diagnóstico (hoy avalado por el DSM-5), personas, alumnado en particular, etiquetados con un mal que no pueden sortear, que una vez identificados como tales su persona original se amolda al nuevo personaje, busca el reconocimiento de los otros, es diferente, la enfermedad lo dignifica, y sus deseos obligan todavía más a los demás. Por cierto, de no encontrar la deseada amistad, su soledad ahora enferma puede agravar la situación, y así no sólo no se transforma la supuesta enfermedad en salud, sino que una vez medicado la hiperreflexión patológica (rumia, infierno interior) puede dispararse, y una vez activada acabar de forma trágica. Los suicidios siguen aumentando.
Pero los deseos no sólo son muchos, sino que están en su mayoría dirigidos por lo irracional, por los placeres más inmediatos, lo fácil, arbitrario y sobre todo divertido. Querer atender a los deseos del alumnado, satisfacer sus egos, su autonomía de ombligo, lo que provoca es que el saber se diluya y el esfuerzo del que ha de enseñar resulte agotador, porque cada vez se exige más para enseñar menos. Estos errores de diseño educativo traen estas consecuencias, estos errores seleccionados y alentados por muchos de los que hoy se manifiestan son el resultado de su hacer lleno de voluntad (volvemos irremediablemente al Pensamiento Alicia) y de espaldas al mundo en el que vivimos, es una muestra más de la claudicación a ideologías inoperantes que simplemente nos gustan por ser muy atractivas.
Hablan en el vacío, se propagan con las artes, especialmente el cine como transmisor de mitos, no se comprometen, hablan de un trascendental ciudadano del mundo, más allá de la dialéctica de estados, y eluden por aberrantes muchas instituciones que servían de guía para las etapas más jóvenes: la familia, la política, el estado, o la religión. La tolerancia woke exige el silencio del que pueda disentir, ya lo decía Franco: «no te metas en política». Nuestra sociedad implora la felicidad consumista y canalla de satisfacción inmediata de deseos forjados por otros, aborrece el conocimiento (me sugirieron desde el buen saber que hoy es el momento de la epistemofobia), exige sentimientos, no saberes.
Nos decía Aristóteles, es la sabiduría la virtud que reivindica la vejez, permitiendo superar los momentos que fueron de placer y afrontar, reconociendo nuestras limitaciones, con sosiego, la etapa final de nuestras vidas. No somos dioses, pero no nos contentemos con aspirar a la autosuficiencia de la animalidad.
Resumiendo, un inventario de propuestas:
1.– La filosofía ejercida del buen salvaje de Rousseau que vía romanticismo llega a nuestros días ha de ser críticamente, es decir dialógicamente, demolida. Sus errores identificados y sus nefastas consecuencias trituradas con buenos argumentos.
2.– Los deseos no se pueden priorizar sobre los conocimientos.
3.– Medicar, tratar como enfermedad, todo trastorno no aumenta el bienestar personal, merma el buen orden social y hace imposible cualquier proyecto compartido. Cronifica el problema, no lo soluciona.
4.– El alumnado va camino de decidir que estudiar no merece la pena, en la mediocridad la excelencia es prescindible.
5.– Divertirse no puede ser un fenómeno asumido como necesario, el esfuerzo en el saber exige sacrificios ajenos al placer.
6.– El eliminar del papel del profesorado la autoridad, mal entendida como un ejercicio propio de un agente opresor, coaccionador, heteropatriarcal, colonialista, racista, antidemocrático, y todo tipo de lindezas degradantes del docente, significa obviar la figura de la autoridad como guía hacia lo mejor, como profesional reconocido que puede instruir y sacar del fondo de la caverna a los que serán los futuros ciudadanos de nuestro país.
7.– Eliminar todo tipo de institución, desde la familia, al estado, pasando por la religión o la política, desorienta, y en la confusión, el miedo, y con él una mayor exposición a ser dominado por otros aumenta. Siendo todo relativo, sin saberes seguros, sin frontera que delimite nuestro horizonte de libertad, todo vale, luego en cualquier cosa es posible creer. Lo extravagante ahora en nombre de la tolerancia no se combate.
8.– Cuidado con el fundamentalismo cientificista, la neurociencia no es la salvación. No todo lo real tiene una respuesta definitiva y demostrada, y menos cuando el sujeto temático es una persona con su biografía. La medicina psiquiátrica puede ser involuntariamente, en el tratamiento directo con nuestro alumnado, iatrogénica, es decir aumentar el sufrimiento, entender lo que son conductas diferentes como enfermedades, de otra manera: transformar la salud en un asunto de etiología patológica con solución farmacológica. De cara al futuro, puede ser una maniobra perversa de extirpación de la genialidad.
9.– Un trastorno psicológico no es una deshonra, ahora bien, tampoco es un mérito que sirva para afianzar la diferencia y de paso superar la losa de la igualdad. Todos quieren ser especiales. Nadie quiere compartir un proyecto común. Se consolida el individuo flotante que no encuentra sentido a su vida.
10.– Los males de nuestro sistema educativo son los males de nuestro presente. Las soluciones exigen para ser útiles cambios en el paradigma nematológico, de otra manera: trabajar para organizar mejor otras ideas. Triturar el Pensamiento Alicia. Tarea difícil, la fuerza de la voluntad por metafísica e imposible que sea parece que democráticamente puede más que la verdad de un sistema bien ordenado de ideas.
Bibliografía
Bueno, Gustavo (2006). Zapatero y el pensamiento Alicia. Un presidente en el país de las maravillas. Madrid. Temas de hoy.
Pérez Álvarez, Marino (2025), La sociedad vulnerable. Un ensayo sobre la crisis de la salud mental. Barcelona. Ned ediciones.
Sánchez Tortosa, José (2018). El culto pedagógico. Crítica del populismo educativo. Madrid. Akal.
——
{1} «Por ejemplo, en este mundo representado por el pensamiento Alicia, ya no hay fronteras entre las naciones, porque no hay naciones, ni hay fronteras entre las personas humanas y los simios, porque todos se confunden en una igualdad más allá de la humanidad. Pero al representarse el mundo al revés, el pensamiento Alicia no quiere tener conciencia de las dificultades que habría que vencer para llegar a él, ni, por tanto, de los métodos o caminos que sería preciso habilitar. Todo es mucho más sencillo: se tiene la voluntad de pasar a ese mundo al revés y ya basta», Gustavo Bueno, 2006, pág. 10.
{2} Boletín Oficial del Principado de Asturias, BOPA nº 87, 9 de mayo de 2023. Resolución de 28 de abril de 2023, de la Consejería de Educación, por la que se regulan aspectos de la ordenación académica de las enseñanzas del Bachillerato y de la evaluación del aprendizaje del alumnado.
Artículo 46.– Resultados de la evaluación. 1. De conformidad con lo establecido en el artículo 36 del Decreto 60/2022, de 30 de agosto, los resultados de la evaluación de las materias se expresarán mediante calificaciones numéricas de cero a diez sin decimales, y se considerarán negativas las calificaciones inferiores a cinco.
Si por la aplicación de los criterios de calificación se obtuviera una calificación con decimales, esta calificación deberá redondearse al número entero superior en caso de equidistancia.
Separata de la revista El Catoblepas • ISSN 1579-3974
